Feliciano Blázquez Carmona. In memoriam. Villarejo del Valle (Ávila), 12 de marzo de 1937- Madrid, 26 de junio de 2018.

FELICIANO BLÁZQUEZ CARMONA era Catedrático y Jefe de Seminario de Filosofía del Instituto de Bachillerato <Las Rozas 1>, cuando llegué destinado a ese centro en septiembre de 1991. Y una persona que me acogió con cariño desde el primer día. Mis otros dos estimados compañeros de seminario eran: Mª Jesús Pertejo y José Mª Gutiérrez. En esta imagen verán su letra original que rubrica el título de su obra sobre Hélder Cámara.

 

De hecho, le inspiré confianza hasta tal punto que me pidió que le sucediera en la vicedirección del centro que, por la cantidad de actividades culturales que había que organizar y coordinar, le superaba. Cosa que se cumplió. Yo venía ilusionado con el proyecto: "América, la otra España" (expresión de don Miguel de Unamuno), con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América, para promover un futuro solidario con Iberoamérica. No era casual: mi traslado al nuevo destino al IES <Las Rozas 1> procedía del IES <Ignacio Ellacuría> de Alcorcón.

Feliciano me apoyó en el curso 1992-93 en la promoción de la exposición pedagógica <Redescubrir América Latina> de Intermón, no sólo para la Ética de BUP, sino para toda la comunidad educativa en la que participaron más de 600 alumnos; y de la exposición itinerante de Manos Unidas: <América Latina: en busca de un destino>. Así mismo me animó a crear el Aula de Solidaridad en 1994.
 

 

Desde el principio percibí que, como las palabras de Sancho a Don Quijote: "No se prive Vuestra Merced de contar con mi amistad", se dirigían a mí que venía con el entusiasmo de mis ideales educativos. 

En esta semblanza de su vida y obra recordaré algunas cosas, como la impronta de escritor que dejó en mi persona. Le encantaba la conversación con los amigos: era muy divertido. No había tema que tratáramos por muy serio que fuera, en el que no apareciera, por su parte, una anécdota o veta humorística semejante a la ironía cervantina. Su amor por la escritura se constata en sus obras y artículos. Además de sus primeros estudios en Ávila, su querida tierra, cursó estudios de filosofía y teología en Roma. Una anécdota que me contó -que dice mucho de su categoría intelectual-, fue que en el examen de cátedra le cayó Santo Tomás de Aquino y pidió autorización al Tribunal para exponer el tema en latín: se lo concedieron. Y obtuvo la cátedra con éxito. También fue profesor asociado en la Universidad Complutense. Doctor en Filosofía, su Tesis Doctoral versó sobre <La Filosofía de Gabriel Marcel>, publicada por Ediciones Encuentro. Madrid. 1988. Uno de los acontecimientos que recuerdo con cariño a mi llegada al instituto fue la conferencia-inauguración del curso que dio José Luis L. Aranguren, iniciativa de Feliciano Blázquez, y una agradable comida de convivencia con profesores cerca de la casa de Aranguren en Aravaca (Madrid).  

 

El amor a la filosofía, la literatura y la religión lo llevaba en la sangre de su espíritu. Un nombre indispensable en su vida y toda su obra es, sin duda, José Luis López Aranguren, que fue Catedrático de Ética y Sociología de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, al que le unía una gran amistad y el amor a la tierra que les vio nacer, como a nuestra gran mística Santa Teresa de Jesús: Ávila. 

 

En este enlace verán un artículo de El País en el que se menciona a Feliciano Blázquez como coordinador de las Obras Completas, y al filósofo Javier Muguerza que colaboró con Feliciano. 

 

<Presentación de las Obras completas de Aranguren. Feliciano Blázquez. Residencia de Estudiantes. Madrid.1997 El País>.

 

Recuerdo de una espléndida excursión cultural a Ávila que organizó Feliciano Blázquez en la que participamos tres profesores del departamento de Filosofía.

 

<Homenaje a Aranguren en Ávila. Noviembre de 1997 El País>

 

Muestro una selección de sus publicaciones que he vivido más de cerca con él. En primer lugar, en las imágenes hay dos libros de Feliciano Blázquez sobre el filósofo y dramaturgo <Gabriel Marcel>, en el primer libro hace un retrato intelectual de Marcel, como hombre, dramaturgo y filósofo, que completa con una selección de textos de sus principales obras y una amplísima bibliografía. El segundo libro es una espléndida síntesis de la filosofía de <Gabriel Marcel (1889-1973)>, incluída la Metodología del misterio. En una colección didáctica dirigida por nuestro inolvidable y estimado amigo común: Luis Jiménez Moreno, profesor titular de Historia de la Filosofía de la Universidad Complutense.

 

En segundo lugar, el <Diccionario de Pensamiento Contemporáneo> (obra colectiva de profesores y académicos de orientación personalista), un buen instrumento de trabajo y de investigación filosófica. El director de la obra, Mariano Moreno Villa nos pidió colaboración y Feliciano hizo los términos: Existencia, Existencialismo y Talante, éste en colaboración con José Luis López Aranguren. Yo hice el término Hambre.

 

En tercer lugar, el <Diccionario de Ciencias Humanas>, es una obra muy interesante no sólo para las Humanidades, sino para el ámbito de la empresa (alguna llegó a adquirir 600 ejemplares como regalo de Navidad para sus trabajadores). En esta publicación, como consta en el prólogo, tuve el honor de colaborar con él en algunos temas de ética y ecología, recuerdo que me dijo, refiriéndose a un archivo de documentos que le dejé para su consulta, que podría escribir un libro, y le respondí que no tenía tiempo para escribir dada mi dedicación al aula y a mi familia. Este Diccionario se lo recomendaba a sus alumnos de COU para sus clases de Historia de la Filosofía. Entre los dos impartimos todos los cursos de Hª de la Fª del instituto de COU y 2º de Bachillerato. Teníamos alguna discrepancia sobre la evaluación del examen de acceso a la Universidad, cuando fuimos miembros de Tribunales de Selectividad, Feliciano, que era muy exigente, decía que era muy difícil poner un 10 en Filosofía, y yo decía que no, pues había que tener en cuenta el contexto y circunstancias de los alumnos y alumnas (normalmente con mejores resultados) y puse bastantes dieces. En verdad, no era amigo ni de comidas o ni de fotos de fin de curso, como no lo fue de celebraciones colectivas como la despedida de jubilación, era austero e independiente. 

 

 

En cuarto lugar, elaboró el <Diccionario de términos éticos> en colaboración con dos profesores de religión del instituto, Agustín Devesa (muy amigo de Feliciano) y M. Cano. En quinto lugar, he escaneado el artículo que Feliciano escribió sobre una obra de Aranguren, <Ávila de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz>, con motivo del V Centenario de Santa Teresa de Jesús en 2015.  

 

La presentación del filósofo Fernando Savater que dio una conferencia en el centro, la hizo, de modo brillante, Feliciano Blázquez, cuyo texto original mecanografiado me lo dio a mí que, como oro en paño, guardo con todo el cariño del mundo (una expresión que él utilizaba mucho). Dicho texto lo he escaneado para mejorar su lectura.  

 

 

 En fin que se acumulan recuerdos y anécdotas (que sacaba mucho en sus conversaciones, y si era en su casa de Molino de la Hoz, rodeadas de un buen vino y jamón). Visto en el tiempo han sido muchos años de trabajo y sacrificio de la vida docente, los problemas de la "Alternativa de estudio a la asignatura de Religión", nos traían de cabeza porque no era evaluable, la LOGSE y la pérdida de calidad de la enseñanza, la reducción horaria de las clases de Filosofía y Ética, la falta de respeto del alumnado a la autoridad moral del profesor y la indisciplina impedían dar el nivel académico que Feliciano podía dar y, a veces, mostraba su desencanto. Sin embargo, por encima de todas venturas y desventuras de la vida profesional y social de la España de la Transición que él vivió: nunca perdió la ilusión por vivir, ni el sentido del humor, pues era muy amigo de sus amigos. Feliciano en sus últimos tiempos recibió, según me informó su sobrino Jorge, un cálido homenaje de algunos de sus antiguos alumnos y alumnas que le hizo muy feliz, de lo cual me alegré mucho y, en el imaginario de mi corazón les diría lo que me habría dicho si hubiera hablado con él: "Chema, estoy encantado".

 

Quisiera quiero resaltar unas palabras del término Esperanza (Diccionario de Ciencias Humanas) de uno de los más egregios humanistas de nuestro tiempo que, me consta, le apreciaba muchísimo a Feliciano, Pedro Laín Entralgo, cuando distingue entre la espera y la esperanza: <Pero"la espera se hace esperanza genuina cuando el hombre confía de un modo más o menos firme en ser siempre y cuando descubre que aquello en que su confianza se apoya es el fundamento gratuito, creador y obsecuente de la realidad (...) La esperanza, en suma, sólo puede ser genuina siendo religiosa">. Pues yo creo que Feliciano Blázquez Carmona vivió hasta el último día con ella en su corazón.

 

Me decía su sobrino Jorge, el día que Feliciano transitó a una vida mejor, que había escrito en los últimos tiempos un precioso poemario de devociones marianas, el cual espero leer, junto a otros libros, que es el mejor homenaje para guardar su recuerdo vivo. No es vano, Feliciano una vez jubilado vivía en Mombeltrán, cerca de Villarejo del Valle que le vio nacer y del Puerto del Pico en la Sierra de Gredos. Precisamente, en la obra que dedica  Feliciano a  Aranguren, recoge un texto de su maestro del alma sobre las "Conversaciones Católicas de Gredos":<Gredos es el modo más perfecto de ejercicios espirituales para intelectuales. La aplicación de la inteligencia a las cosas cristianas y al servicio de Dios>.  

 

<Aunque naciste en Ávila, se puede

decir que en Alba fue donde naciste,

pues allí nace, donde muere el justo.

Desde Alba, ¡o madre!, al cielo te partiste,

alba pura, hermosa, a quien sucede

el claro día del inmenso gusto.

Que le goces es justo, en éxtasis divinos,

por todos los caminos

por donde Dios llevar a un alma sabe,

para darle de si cuando ella cabe, 

y aun la ensancha, dilata y engrandece

y, con amor suave,

a si y de si la junta y enriquece>.   

 

<Canción a los éxtasis de Santa Teresa (versos 57-70) que le dedicó Cervantes>.

 

Nada te turbe, nada te espante;
todo se pasa, Dios no se muda;
la paciencia todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene nada le falta.
Sólo Dios basta.

 

Santa Teresa de Jesús

 

 

Ya decía su estimado Gabriel Marcel: <El ser es lo más concreto y lo más lleno de vida que existe>. Ahora, con todo el cariño del mundo, digo yo, José María Callejas Berdonés que Feliciano Blázquez Carmona, que me honró con su amistad: fue un SER LIBRE.

 

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