<Novelas ejemplares> de Miguel de Cervantes.(1) <La gitanilla>. <El amante liberal>. <Rinconete y Cortadillo>.

Agradecemos a Julia D'Onofrio, docente e investigadora de la literatura del Siglo de Oro, su propuesta de lectura colectiva de las <Novelas ejemplares> de Miguel de Cervantes en Twitter, #Cervantes2019, tan espléndida iniciativa nos permite ver el nuevo diseño de la página web. Nuestro enfoque, como mero lector y modesto filósofo, se orienta a los valores éticos de la obra. Desde el punto de vista literario tenemos a, Julia D'Onofrio, profesora de la Universidad de Buenos Aires, Frederick De Armas, profesor de la Universidad de Chicago y Carlos Mata Indurain, profesor de la Universidad de Navarra y secretario del Grupo de investigación del Siglo de Oro (GRISO), como maestros de la Escuela Popular de Sabiduría que diría el Juan de Mairena de Antonio Machado. La edición que manejamos es la del cervantista Juan Bautista Avalle-Arce.

 

Las Novelas ejemplares son fundamentales en la obra de Cervantes, y una muestra de ello es que él mismo describe su perfil humano en el prólogo al lector: 

 

<Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria>.

 

 

Soneto de Juan de Solís Mejía, Gentilhombre cortesano, a los lectores.

(Preliminares de las Novelas ejemplares).

 

¡Oh tú, que aquestas fábulas leíste:

si lo secreto dellas contemplaste,

verás que son de la verdad engaste,

que por tu gusto tal disfraz se viste!

Bien, Cervantes insigne, conociste

la humana inclinación, cuando mezclaste

lo dulce con lo honesto, y lo templaste

tan bien que plato al cuerpo y alma hiciste.

Rica y pomposa vas, filosofía;

ya, dotrina moral, con este traje

no habrá quien de ti burle o te desprecie.

Si agora te faltare compañía,

jamás esperes del mortal linaje

que tu virtud y tus grandezas precie.

 

 

Bien orgulloso está Cervantes en el prólogo al lector amable de sus Novelas ejemplares:

<Heles dado nombre de ejemplares, y si bien lo miras, no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso; y si no fuera por no alargar este sujeto, quizá te mostrara el sabroso y honesto fruto que se podría sacar, así de todas juntas como de cada una de por sí.

 

Una cuestión clave es la ejemplaridad que, más allá del sentido moral es, según Avalle-Arce, un nuevo y original modelo narrativo: <Y creo inútil insistir en el hecho fundamental de que en Cervantes nunca hubo baladronada, sino ciencia y conciencia. Así debemos leer el prólogo: "Yo soy el primero que he novelado en lengua castellana, que las muchas novelas que en ella andan impresas todas son traducidas de lenguas extranjeras, y éstas son mías propias, no imitadas ni hurtadas: mi ingenio las engendró, y las parió mi pluma, y van creciendo en los brazos de la estampa. Tras ellas, si la vida no me deja, te ofrezco los Trabajos de Persiles, libro que se atreve a competir con Heliodoro>.

 

Para Avalle-Arce: "Lope tuvo que reconocer la ejemplaridad de la novelas cervantinas, por más a regañadientes que  lo hiciese, en el sentido de que el único modelo a seguir en España, el único que él puede recordar y citar, es Miguel de Cervantes y sus Novelas ejemplares. Para escribir novelas cortas había que modelarse en las de Cervantes, que en este sentido eran ejemplares. Detrás de Cervantes, en España, no había nada". Avalle-Arce nos explica la relación de las novelas de aventuras y la ejemplaridad que: <representa la catarsis argumental imprescindible para alcanzar la meta anhelada (de los protagonistas)>. La catarsis de la Poética de Aristóteles influyente en su época es superada por Cervantes. Veamos una breve panorámica de las tres primeras novelas (texto web Cervantes Virtual).

Lee en este enlace la novela <La gitanilla>.  Biblioteca Virtual Cervantes.

 

Hacia 1465 llegaron los gitanos al sur de la Península Ibérica. Parece ser que Pío Baroja constató los orígenes de la etnia gitana en la Edad Media en la India que, posteriormente, emigró hacia Europa. Los Reales Decretos de los Reyes Católicos, en 1499, y de Carlos V, en 1539, regularon sus "andanzas" por el Reino de España. A primera vista, el comienzo de la novela es muy fuerte para el lector de hoy: <Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones...>, la primera palabra creo que está perfectamente pensada, pues Cervantes es un maestro de la palabra, ese "parece" revela la dualidad apariencia y realidad que es una constante narrativa y se entiende conforme se va leyendo. Las apariencias engañan. Los personajes entran y salen como en una obra de teatro y se disfrazan en la historia de amor, en principio, en una comunidad gitana. La protagonista es una joven gitana, Preciosa, que, más allá de simbolizar la poesía, representa, de algún modo, a las personas de etnia gitana del s. XVII.

 

La poesía, bellísima doncella (Q, II, XVI), la encarna Cervantes en la gitanilla de nombre Preciosa, honesta y discreta. La vigencia de <La gitanilla> (1613) de Cervantes viene por el importante papel que tenía (y tiene) la etnia gitana en la España del Siglo de Oro. Así se hizo el famoso el poema: <Preciosa y el aire> del <Romancero gitano> de Federico García Lorca.

 

El elenco de valores de <La gitanilla> revelan las inquietudes cervantinas: la amistad, el matrimonio comprometido por amor auténtico y no forzado por un amor posesivo, el respeto a la ley, los celos, la metáfora de la vida como cárcel, la estima de la honra, la verdad frente a mentira. Y un humilde: <El hombre pone y Dios dispone>. Pero Cervantes va más lejos. Me parece espléndida la descripción del viejo gitano (un patriarca) de la forma de vida y de los principios éticos distintos por los que se rige la comunidad gitana, propia de un gran observador como fue Cervantes. Aunque la escena se sitúa en Madrid, podría ser fruto de su peregrinar por las ventas de Andalucía, en especial, en Granada como recaudador de impuestos. Preciosa es el pretexto para acercarse a la forma de vida de los gitanos, otra de las minorías étnicas de España, cuyo discurso constituye un todo alegato a la ética de la alteridad, la preocupación por los otros, en ese sentido axiológico es ejemplar.

 

 La gitanilla Preciosa (sabe leer y escribir) canta bellas poesías y romances y habla con el paje poeta de las coplas que cantaba:<Has de saber, Preciosa, que ese nombre de poeta muy pocos le merecen; y así yo no lo soy, sino un aficionado a la poesía; y para lo que he menester, no voy a pedir, ni a buscar versos ajenos; los que te di son míos, y estos que te doy ahora, también, mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera... ¿Tan malo es ser poeta?, replicó Preciosa. <No es malo>, dijo el paje; <pero el ser poeta a solas, no lo tengo por muy bueno. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los  de la discreción más alta. Es amiga de la soledad; las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la deshojan, las flores la alegran y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican...<Respondió Preciosa: he oído decir, que es pobrísima, y que tiene algo de mendiga. <Antes es al revés>, dijo el paje, <porque no hay poeta que no sea rico, pues todos viven contentos con su estado, filosofía que la alcanzan pocos.>

  

La defensa de la dignidad de la mujer aparece en el casamiento de Andrés Caballero con Preciosa: <Estos señores bien pueden entregarte mi cuerpo, pero no mi alma, que es libre, y nació libre, y ha de ser libre en tanto que yo quisiere>. No queremos desvelar la trama final para invitar a la lectura a los que no la hayan leído. Cervantes propugna, mediante la ficción, la tolerancia. Vemos la defensa ética y poética de Cervantes de la igualdad de las personas, en especial de la mujer, al poner estos versos en boca de la gitanilla llamada, con gracia, Preciosa: <Si las almas son iguales, podrá la de un labrador igualarse por valor con las que son imperiales>. El amor y la libertad como valores propios de la persona están por encima de la condición racial y otras circunstancias. 

También la verdad y la mentira aparecen como "actitudes morales" en el desarrollo del relato y como espejo de la sociedad que, como dice Manuel Rivero, en "La España de Don Quijote", (Un viaje al Siglo de Oro):<En la España del Siglo de Oro se mentía por escrito, cotidianamente, con muchas desenvoltura> (p.111). Todo el mundo mentía alguna vez, desde la familia de Cervantes y él mismo, hasta en escritos oficiales de la Monarquía, también la gente en los "memoriales de servicio" o las "solicitudes de pensiones">. Los protagonistas, típicos adolescentes de las novelas cervantianas, son un "ejemplares" para bien o para mal. Cervantes deja clara la distinción -se adelanta a la ética kantiana de la voluntad- entre la voluntad forzada (amor posesivo, donde siempre uno se sacrifica por el otro que va a lo suyo e impone su modo de ser) y, la voluntad libre que ama (se actúa en conciencia), y une a Preciosa y Andrés. Cervantes, me atrevería a decir, hace toda una "metafísica de las costumbres" del pueblo gitano. Recuerdo en clase de ética trabajar un decálogo -parecido- de códigos morales de un patriarca gitano que, desgraciadamente, he perdido, pero sigue vigente.

 

<El amante liberal>.

 

Para Avalle-Arce: <La libertad de los gitanos en sus vagabundeos por los caminos de España es el trasfondo de la primera novela. La gitanilla. El cautiverio entre los turcos, la opresiva falta de libertad, es el trasfondo de la otra: <El amante liberal>. Ésta se desarrolla en el ámbito del Mar Mediterráneo, de Nicosia a Constantinopla, en el que pasó parte de su vida Miguel de Cervantes, la experiencia de la cárcel de Argel y la batalla de Lepanto tienen algo que ver en esta historia de amor y libertad.

 

 Turco:<Los generosos ánimos...no suelen rendirse a las comunes desdichas...no eres tan pobre que te falte para dar por tu rescate, ni estás en las torres del mar Negro, como cautivo de consideración, que tarde o nunca alcanza la deseada libertad>. Al hilo del texto parece que no se diferenciaba, como se hace hoy, entre turco y musulmán.

Si Preciosa, en <La gitanilla> dice: <nunca los celos dejan el entendimiento libre>. Aquí Ricardo dice a Mahamut: <¡Mira, pues, si llegándose a la angustia del desdén y aborrecimiento la mayor y más cruel rabia de los celos, cuál estaría mi alma de dos inmortales pestes combatida!>. Ricardo habla sobre el amor de Cornelio y Leonisa: <En los pocos años está la inconstancia mucha, en los ricos, la soberbia; la vanidad, en los arrogantes, y en los hermosos, el desdén, y en lo que todo esto tienen, la necedad, que es madre de todo mal suceso>. Vemos expresiones llenas de ternura como Ricardo a Leonisa: <La vieron caer de la escala a la mar...Yzuf se había echado tras della y la sacó en brazos... Me contaron dentro de la galeota de mi amo...y la otra...se apartaba de nosotros, llevándose consigo LA MITAD DE MI ALMA, o, por mejor decir, toda ella>. La penalidades de la huida del cautiverio entreveran la historia de amor de Ricardo y Leonisa que engarza con la ejemplar amistad de Mahamut y Ricardo: <Ahora he hallado ser verdadero -dijo Mahamut-, lo que suele decirse: que lo que SE SABE SENTIR SE SABE DECIR, puesto que algunas veces el sentimiento enmudece la lengua>. Expresión que siempre me gustó al leer esta novela.

 

<Mudóse Ricardo el nombre en el de Mario, porque no llegase el suyo a oídos de Leonisa antes que él la viese; y el verla era muy dificultoso, a causa que los moros son en extremo celosos y encubren de todos los hombres los rostros de sus mujeres...>. Vemos a Cervantes, con su prolijo lenguaje náutico, marino de la intrahistoria del Mediterráneo: los problemas de los mercaderes de esclavos (una gran suma como su rescate de Argel por Fray Juan Gil) y el contraste de costumbres de moros, judíos, cristianos, corsos, griegos y turcos. El cadí al traidor Alí Bajá: ¡Oh cruel renegado, enemigo de mi profeta! ¿Y es posible que no ha de haber quien castigue tu crueldad y tu grande insolencia? ¿Cómo maldito, has osado poner las manos y las armas en tu cadí, y en un ministro de Mahoma? Toda una aventura: salvar a Leonisa del Gran Turco.

 

Ricardo dispuesto a renunciar a todo por amor a la libertad de la persona amada: <¡Oh Cornelio! te entrego la prenda que tú debes estimar sobre todas las cosas que son dignas...ves aquí tú, ¡hermosa Leonisa!, te doy al que...has tenido en la memoria. Ésta sí quiero que se tenga por liberalidad, en cuya comparación dar la hacienda, la vida y la honra no es nada>. Ricardo da una clave con otros valores y credos, al decir a Leonisa:<A trueco que no digas que en la primera cosa que me mandaste dejaste de ser obedecida, yo perderé el DERECHO QUE DEBO A SER QUIEN SOY, y satisfaré tu deseo y el de Halima fingidamente>. Sentencia decisiva: la persona es el eje ontológico de todos los valores. El amante liberal: <fue un ejemplo raro de discreción, honestidad, recato y hermosura>.

 

<Rinconete y Cortadillo>.

Según Avalle-Arce: <En esta tercera novela -el tema picaresco- surge de forma impetuosa e irrefrenable... la primera canta la libertad de los gitanos, la segunda llora la pérdida de libertad, y esta tercera armoniza la libertad en caución (cautela) del pícaro>. A renglón seguido alude Avalle-Arce a la amistad: "En su diálogo <Lisis> Platón nos dice que Sócrates sentía:<una verdadera pasión por la amistad>, y el propio Sócrates se encarga de redondear el concepto poco más tarde al decir:<Dios mismo hace a los amigos y los atrae recíprocamente>. Y sobre Rinconete y Cortadillo, prosigue:<La amistad, en consecuencia, es doblemente gozosa, por lo que la picaresca cervantina, fundamenta sólidamente en tal concepto>. Nada ajeno a Cervantes es, Aristóteles, al decir en su <Ética a Nicómaco> de la amistad que es: <Lo más necesario para la vida. Sin amigos nadie querría vivir>.(1155a).

 

Así es -respondió el mediano-, ...no tengo...más de un padre que no me tiene por hijo y una madrastra que me trata como alnado; el camino que llevo es a la ventura, y allí le daría fin donde hallase quien me diese lo necesario para pasar esta miserable vida>. 

<Para obligar a vuesa merced que descubra su pecho y descanse conmigo, le quiero obligar con descubrirle el mío primero; porque imagino que no sin misterio nos ha juntado aquí la suerte, y pienso que habemos de ser, déste hasta el último día de nuestra vida, verdaderos amigos>. Cortado y Rincón se dieron tan buena maña en servir a los caminantes, que...los llevaban a las ancas; y, aunque se les ofrecían algunas ocasiones de tentar las valijas de sus...amos, no las admitieron, por no perder la ocasión tan buena del viaje de Sevilla. <Yo los iré declarando por el camino -respondió el mozo-,...dijo Rincón a su guía: ¿Es vuesa merced, por ventura, ladrón? Sí -respondió él-, para servir a Dios y a las buenas gentes, aunque no de los muy cursados; que todavía estoy en el año del noviciado>.

<Pues, de aquí adelante -respondió Monipodio-, quiero y es mi voluntad que vos, Rincón, os llaméis Rinconete, y vos, Cortado, Cortadillo, que son nombres que asientan como de molde a vuestra edad y a nuestras ordenanzas>. ¡Genial invención de los nombres!

 

<Aprobaron todos la hidalguía de los dos...y la sentencia...de su mayoral, el cual salió a dar la bolsa al alguacil; Cortadillo se quedó...con el renombre de Bueno,..como Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, que arrojó el cuchillo por los muros de Tarifa para degollar a su único hijo>. Más adelante el señor Monipodio renombra a Rinconete también como el bueno, y no ser menos que su amigo del alma. Lo cual nos lleva a pensar en Alonso Quijano el Bueno, persona de don Quijote. Cervantes trasluce la historia de España como telón de fondo.